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¿Como maneja el gobierno la información? 

Por: Carlos Ricardo Fondeur Moronta

El autor es periodista, ensayista, residente en Santiago de los Caballeros.

Mucho se ha dicho de la falta de capacidad técnica de las autoridades que manejan las informaciones internas y externas sobre meteorología en República Dominicana.

Los avisos sobre informaciones climáticas y meteorológicas se están manejando de manera antojadiza dentro de los organismos competentes. Algo está huele mal en Dinamarca.

La división de criterios e intereses entre los miembros de la entidad que maneja la cosa, el ente gubernamental que administra los intereses en el sector turístico y las empresas y grupos de familia que de ella se nutren, es evidente. Aunque el hombre, como tal, no tiene poderes ni facultades para mover, ni balancear los cambios climáticos y meteorológicos, suele hacer malabares en aras de su aprovechamiento.

Puerto Plata, es una de las ciudades más hermosas de toda el área del Caribe. Posee una intensa actividad natural de micro climas zonificados que hacen de esa provincia, colocada en el mismo trayecto del sol del norte, en la próspera región Cibao.

El hecho mismo de que unas pocas entidades empresariales de la República Dominicana, enquistadas en la región Este, manejen algunos diarios impresos y digitales importantes, tienen grupos que gerencian cadenas de radio y televisión, se dediquen a manejar de manera abusiva y sin límites, las informaciones acerca del estado del tiempo a favor de sus intereses económicos.

Sólo el afirmar, absurdamente, que un huracán o tormenta tropical que se confirma su trayectoria pasaría por alguna zona del país, es puesto a "pasar" por otra zona, muchas veces lejanas a lugares de interés turísticos.

La campaña pone en aprietos a los individuos a los que uno suele llamar "turistas", los pone al descubierto bajo un manto de iniquidades que lo vulnera y se muere en plena aventura turística. No importa, sus dólares ya fueron pagados en un banco en el exterior. Aquí no entra nada. Todo se paga por adelantado.

Al tesoro nacional, que se hace representar por la gobernación del Banco Central de la República Dominicana, no entra un sólo centavo de los intereses que se mueven en el sector turístico. Lo peor, es que aparte de ese disfraz, las entidades del gobierno que les son vinculantes, suelen variar los pronósticos del tiempo para favorecer de alguna forma los intereses de los grandes conglomerados turísticos. O simplemente callan.

Es toda una farsa que se enquista en el quehacer político nacional. Al final, ninguno de ellos va a llevar ni siquiera una funda de comida rancia e insustancial a las familias que quedan desalojadas al verse arrasadas por las avenidas de ríos y cañadas, tierras que pasarán no muy tarde, a ser regidas por los intereses de esas grandes empresas.

Los hechos acaecidos en las últimas horas, en relación a los desastres ocasionados por las grandes lluvias en todo el territorio de la República Dominicana, no son para aupar el consumo indiscreto de bebidas alcohólicas en los colmadones de las zonas aledañas a esos acontecimientos.

Las autoridades no hacen caso. La bullanguera continúa. La música en sus decibeles altos no cesa. Algunos entes del Estado se hacen de los genuflexos. Ya esto llegó al final. La población no vinculada está desprotegida mientras avanza una reforma policial enmarcada en el aprendizaje de cómo maltratar a la gente.

Notas informativas llegan por segundos a los centros de dirección de los medios de comunicación, reportando activamente sobre el desarrollo del frente lluvioso convertido en tormenta tropical relacionada con la reactivación del fenómeno "La Niña".

Puerto Plata, Santiago, Valverde, María Trinidad Sánchez, Samaná, Santo Domingo y parte de la región Sur, se encuentran bajo agua. Ya son miles de millones de pesos los daños cuantificados, basados en la experiencia, que se registran a nivel nacional. El gobierno debe ordenar la transferencia de paquetes turísticos programados para estar en el país en medio de la actual circunstancia, a lugares del Caribe donde no hay probabilidad de perturbación climática que los ponga en peligro de vida.

Debemos aprender a tirar la toalla cuando la situación lo amerita.

Los servicios aeroportuarios deben estar desde ya organizados para garantizar una rápida y segura salida de los turistas hacia destinos previamente calculados de desplazamiento forzado en aras de garantizar su seguridad y que gocen del beneficio de su plan anticipado de un turismo ordenado y seguro. Lo mismo debe hacerse con la población vulnerable. De todos modos, los dominicanos debemos ser los primeros en ser protegidos, pero sin olvidar que los extranjeros que entran al país amparados de documentos legales y bajo contratos con empresas del sector turismo, entran al país amparados en leyes y convenciones internacionales que debemos respetar.

¿Es el gobierno quien maneja la información?

Carlos Ricardo Fondeur Moronta carlosricardofondeurmoronta@gmail.com

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