Por Humberto Contreras Vidal
Recientemente se ha escrito un texto titulado “Posible relación entre la epilepsia y la yuca”. En el mismo se concluyó que no existe relación directa entre la epilepsia y la ingesta de yuca. No obstante, se señaló que en el tratamiento de la epilepsia es esencial la dieta. Y en ese sentido, la yuca podría desencadenar, en cerebros con sensibilidad neurológica, un aumento de las crisis epilépticas por la acción combinada tanto de su alto contenido en carbohidratos como por la presencia potencial de bajas concentraciones de cianuro.
Dicho texto ha generado diferentes reacciones entre lectores residentes en la República Dominicana y el extranjero. Por tal razón, algunas aclaraciones serán señaladas a continuación.
La yuca, mandioca o casava a que se refiere dicho texto, es la denominada yuca “dulce” que se consume en los hogares dominicanos y que está disponible en colmados y supermercados. Esa es la yuca que se está recomendando tirar a la basura cuando tenga sabor amargo. El sabor amargo está vinculado con una sustancia venenosa (cianuro).

Un importante punto de vista ha sido señalado por un colega químico, el cual indicó que la yuca amarga, tratada por procesos heredados de nuestra población aborigen, constituye la materia prima para la fabricación del casabe, una importante industria de la República Dominicana. Esa especie de yuca amarga que es la materia prima para la fabricación del casabe no debe tirarse a la basura. De esa yuca amarga no se está escribiendo en el texto anterior.
Asimismo, ha resultado muy interesante el comentario ofrecido por uno de nuestros lectores. El mismo, citando a un doctor en medicina, señala que la eliminación de carbohidratos, yo diría la reducción, provocó la disminución de crisis epilépticas en un paciente. Lo cual está conforme con las conclusiones alcanzadas en el texto que nos ocupa.
Finalmente, se termina ratificando lo que se ha señalado a un comentario en un medio digital con alcance internacional probado. En ese medio un lector comentó que tenía un conocido que prácticamente había eliminado las crisis epilépticas con un consumo moderado de mariguana. La mariguana es un cannabinoide. Los cannabinoides, al igual que los alcaloides, son sustancias químicas complejas capaces de afectar el sistema nervioso central.
Desde un punto de vista químico, es esperable que un cannabinoide como la mariguana, contribuya a regular el desorden eléctrico que se presenta en las crisis epilépticas.
No obstante, y tal como fue recomendado en el medio digital, este último aspecto debe ser abordado por los profesionales de la medicina de manera transparente y sin rodeos. Tratar enfermos crónicos de epilepsia con cannabinoides es una posibilidad que la ciencia actual debe abordar.
El autor es doctor en ciencias químicas y reside en Santiago de los Caballeros. huco71@gmail.com










