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Miguel Mejía acusó a Víctor “Ito” Bisonó de dirigir intento de ocupación de embajada de Venezuela en República Dominicana


Miguel Mejía, político dominicano y líder del Movimiento Izquierda Unida (MIU), quien ha sido durante mucho tiempo un aliado cercano y amigo de Nicolás Maduro, hizo declaraciones controvertidas durante una entrevista telefónica con el medio Grupo SIN el 5 de enero de 2026.

Estas declaraciones se produjeron en medio de la crisis en Venezuela tras la operación militar estadounidense que capturó a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero de 2026, y su posterior comparecencia en Nueva York el 5 de enero, donde se declararon inocentes de cargos como narcoterrorismo, narcotráfico, lavado de dinero y corrupción.

Los comentarios de Mejía se centraron en acusar al gobierno de República Dominicana de complicidad en las acciones estadounidenses y de socavar la soberanía venezolana

En la entrevista, Mejía denunció al gobierno dominicano, en particular al ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Víctor “Ito” Bisonó, por presuntamente alentar y dirigir la ocupación de la embajada de Venezuela en República Dominicana a través de grupos políticos vinculados a la oposición venezolana.

Calificó esto como una violación “grave”, insinuando que facilitó actividades contra Maduro en territorio dominicano.

Mejía alegó además que aviones de guerra estadounidenses podrían haber salido de territorio dominicano para llevar a cabo la agresión contra Venezuela.

Aseguró que aviones estadounidenses despegaron de la Base Aérea de San Isidro y del Aeropuerto Internacional de Las Américas para “secuestrar” a Maduro y Flores, presentando la operación estadounidense como una incautación ilegal en lugar de un arresto legal.

Estas acusaciones presentan a República Dominicana como una plataforma para el imperialismo estadounidense en la región, en consonancia con la histórica postura chavista de Mejía y su defensa de la legitimidad de Maduro como presidente de Venezuela.

Cabe destacar que, según informes, Miguel Mejía se encontraba fuera de la República Dominicana por motivos de salud desde el 25 de diciembre de 2025, sometiéndose a chequeos médicos, lo que podría explicar el formato de la entrevista telefónica. A pesar de ello, decidió hablar, posponiendo otras apariciones en los medios, pero priorizando esta denuncia.

Las declaraciones de Mejía han intensificado las divisiones políticas en la República Dominicana respecto a la política exterior hacia Venezuela y Estados Unidos.

Estas declaraciones han resonado con facciones de izquierda y prochavistas, lo que podría movilizar a partidarios del régimen de Maduro entre los venezolanos dominicanos y grupos de izquierda, lo que ha provocado protestas o un mayor escrutinio sobre la situación de la embajada.

En un contexto más amplio, las declaraciones resaltan las tensiones regionales tras la captura de Maduro, reforzando las narrativas de la extralimitación de Estados Unidos en Latinoamérica, lo que podría alimentar el sentimiento antiestadounidense en países como Cuba, Nicaragua y Bolivia, donde Maduro tenía aliados.

En los medios de comunicación y las redes sociales, la entrevista ha generado debates en medios X y dominicanos, donde algunos usuarios se burlan de la lealtad de Mejía a un “dictador destronado”, mientras que otros la ven como una postura audaz contra el imperialismo.

Esto podría erosionar la imagen interna de Mejía y del MIU, presentándolos como desconectados de las opiniones dominantes dominicanas que a menudo critican el autoritarismo de Maduro y la crisis migratoria venezolana que afecta a la República Dominicana

Las acusaciones podrían dar lugar a investigaciones por parte de las autoridades dominicanas sobre el estatus de la embajada o el uso de aeropuertos locales por parte de las fuerzas militares estadounidenses, lo que podría tensar las relaciones entre República Dominicana y Estados Unidos si se demuestra que son infundadas.

Por otro lado, si surgen pruebas que respalden las afirmaciones de Mejía, esto podría provocar protestas diplomáticas por parte del gobierno interino de Venezuela o de los aliados de Maduro, lo que complicaría la postura neutral de República Dominicana en asuntos regionales.

El gobierno del presidente Luis Abinader, ya alineado con las políticas estadounidenses sobre Venezuela, podría enfrentar demandas de rendición de cuentas por parte de los partidos de oposición.

Esto podría intensificar los debates internos sobre la soberanía, especialmente dadas las críticas previas a Abinader por sus alianzas con Estados Unidos.

El MIU de Mejía, un partido minoritario de izquierda, corre el riesgo de ser marginado o sometido a escrutinio legal por difundir afirmaciones potencialmente incendiarias sin pruebas.

Al presentar la acción estadounidense como un “secuestro”, Mejía contribuye a una narrativa compartida por líderes como el cubano Miguel Díaz-Canel y el brasileño Lula da Silva, quienes condenaron la redada como una violación del derecho internacional.

Esto podría fomentar respuestas coordinadas de los gobiernos de izquierda, como apelaciones a la ONU o la OEA, aunque la captura de Maduro ha debilitado la influencia del chavismo.

Como conocido colaborador de Maduro, sus declaraciones podrían atraer la atención de Estados Unidos, dadas las advertencias de analistas de que Washington podría atacar a los aliados internacionales de Maduro. Su ausencia en el extranjero por motivos de salud también podría ser analizada como medida de precaución en medio de la crisis.

La intervención de Mejía subraya su inquebrantable lealtad a Maduro, presentando la incursión estadounidense como un acto de agresión y no como una forma de justicia por los presuntos crímenes.

Concluye que el gobierno dominicano es cómplice de la erosión de la soberanía latinoamericana, posiblemente al apoyar a las fuerzas de la oposición y las operaciones estadounidenses.

Sin embargo, sin pruebas concretas, estas afirmaciones corren el riesgo de ser desestimadas como retórica partidista, aislando aún más las voces pro-Maduro en un panorama posterior a la captura, donde la transición venezolana bajo la dirección de Delcy Rodríguez parece centrada en estabilizar las relaciones con Estados Unidos.

En definitiva, las declaraciones refuerzan las divisiones ideológicas, pero es poco probable que alteren la trayectoria del procesamiento de Maduro ni el giro político de Venezuela, dado el abrumador apoyo internacional a su destitución.

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