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Geopolítica de la destrucción y exterminio

Manuel Diaz Aponte

La bestialidad humana siguió su ritmo de muertes y destrucción en plena Semana Santa en las guerras de Rusia-Ucrania y, más recientemente, el explosivo conflicto armado entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

El lanzamiento de misiles y drones mortíferos no cesó, ni siquiera en plena recordación de la muerte de Jesucristo, aquel extraordinario hombre cargado de amor y paz que con la cruz a cuesta dio su último aliento de vida para proteger a la humanidad.

La tierra donde nació Jesús en Jerusalén, capital de Israel, es hoy testigo mudo de genocidios en la franja de Gaza, donde los palestinos viven asesinados, perseguidos y hasta han perdido su derecho a vivir dignamente.

Desde Israel se disparan centenares de misiles contra Irán en una guerra que de prolongarse en el tiempo puede ocasionar una hambruna mundial.

Los propios israelitas no viven en paz asediados permanentemente por el fuego cruzado de las armas que lanzan contra su territorio, la defensa iraní, así como sus aliados en el Medio Oriente Hezbolá en el Líbano, el movimiento houthi en Yemen, Hamás la Yihad Islámica Palestina en la Franja de Gaza, y algunas milicias en Irak, incluidas las Fuerzas de Movilización Popular (FMP; también conocidas como al-Hashd al-Shaabi).

El brazo armado paramilitar más mortífero que apoya a Irán desde el Líbano es Hezbolá, que permanentemente lanza sus misiles sobre Israel.

Aunque las agencias noticiosas occidentales pocas veces ofrecen cifras reales sobre la magnitud del impacto de esta guerra sobre Israel, es evidente, que los daños son severos.

Este conflicto armado no parece que finalizará por ahora, aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que apenas se prolongará por algunas semanas.

El derribo de aviones de combate estadounidenses en territorio iraní demuestra el poderío y la preparación para mantenerse en guerra por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán.

El 3 de abril, en conmemoración del Viernes Santo, el gobierno de Irán comunicó que había derribado en su territorio dos aviones de combate de EE. UU, en una aparente respuesta a Trump, quien había asegurado que su país había "derrotado y diezmado por completo a Irán".

Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero ataques simultáneos sobre Teherán, provocando la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.

A partir de ahí, la crisis ha ido escalando lo que ha provocado daños severos a la economía mundial, ante el aumento del precio del petróleo, alimentos y servicios de transportes.

¿Cuándo acabará esta guerra?

Nadie se atreve a predecir su final dada la capacidad ofensiva del gobierno de Irán, que luce hasta el momento intacto pese a los intensos bombardeos y destrucciones provocados por Estados Unidos e Israel.

La estrategia militar de Irán de expandir la guerra hacia otros países vecinos del Medio Oriente con el lanzamiento misiles y drones sobre Qatar, Kuwait y Arabia Saudita.

Mientras aumentan los esfuerzos para poner fin a la guerra tras iniciativas de Pakistán, siguen sin alcanzar una respuesta positiva de Washington y Teherán.

Lo increíble es la ausencia de una postura firme del Consejo de Seguridad de la ONU para mediar y finalmente alcanzar un alto al fuego en esta nueva confrontación armada escenificada en el Medio Oriente y que pone en peligro la paz mundial.

El presidente y líder de Brasil, Ignacio Lula da Silva, criticó la inoperancia de este organismo y aseguró que su papel actual es propiciar y patrocinar guerras.

En medio de las tensiones y lanzamientos de misiles por las fuerzas estadounidenses e israelíes surgen nuevas posibilidades de poner fin al conflicto. Sin embargo, Irán asegura que no abrirá el estrecho de Ormuz, por donde cruzan el 20% de cargas de mercancías mundiales si antes no hay un acuerdo definitivo para concluir la guerra.

En efecto, las autoridades de Irán están conscientes del valor estratégico de esa zona marítima para el comercio mundial y, por eso, exige que tanto EE. UU. como Israel finalicen los bombardeos y se comprometan con el fin de la guerra.

Amenaza de Trump

Trump había advertido de que si no se reabre la circulación de embarcaciones con mercancías en Ormuz “Irán volvería a convertirse en la edad de piedra”.

En tanto, los países europeos a la cabeza de Francia y España desaprueban la acción militar en tierra iraní y se niegan a facilitar logística a los gobiernos de Trump y del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que Washington podría “destruir un país en una noche y esa noche podría ser mañana” (este martes), cuando expira el ultimátum dado a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz.

No parece por ahora que haya salida negociada a este conflicto armado que causa una subida generalizada de los hidrocarburos y productos alimenticios, y que de agravarse provocaría una tragedia económica y social a la humanidad.

Muchos países vienen adoptando políticas económicas internamente para afrontar una posible gran crisis si continúan aumentando los precios del petróleo en los mercados mundiales.

Crisis Global

En la República Dominicana, el presidente Luis Abinader convocó a diversos sectores a un gran acuerdo nacional para afrontar la crisis global.

Las autoridades de la República Federativa de Brasil asumieron el incremento en los nuevos precios petroleros para evitar transferir las alzas a la población.

De su lado, el papa León XIV en su primer mensaje de Pascua en el domingo de Resurrección, exhortó al mundo a elegir la paz y advirtió que “nos estamos acostumbrando a la violencia”.

Un respiro en el tenebroso ambiente internacional ha sido la exitosa misión de la Artemis 2 a través de los astronautas Reid Wiseman, Víctor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen que observaron un eclipse solar total desde el espacio y fijaron en 406.771 kilómetros el récord de mayor distancia de nuestro planeta jamás alcanzada por un humano.

Ya de regreso a la tierra tras alcanzar la imponente e histórica hazaña los integrantes de la nave Orion emprenden ahora el recorrido que lo convierte en un acontecimiento sin precedentes en la trayectoria de la NASA.

Ojalá que esta formidable experiencia permita que la humanidad siga transitando por senderos de innovaciones tecnológicas y científicas que puedan viabilizar nuevas creaciones para el desarrollo integral.

Que sea al mismo tiempo una lección para que veamos y construyamos un mundo sin guerras, divisiones y amor por el prójimo.

Artículo de Manuel Diaz Aponte

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