Por Elías Wessin
Presidente CRAD, Coordinador General PAX y Presidente PQDC.
_(Por una Mejor RD la ruta es el Orden y la Libertad)_
El marxismo (en su versión clásica, gramsciana o woke) no busca convivir con la libertad, busca reemplazarla.
No estamos ante un adversario político convencional. Estamos ante una maquinaria ideológica diseñada para controlar sociedades desde el lenguaje, la cultura y el Estado.
No corrige el sistema, lo captura. No libera al individuo, lo subordina. No crea riqueza, la redistribuye a su nomenklatura de turno, hasta que se agota.
Frente a eso, no basta con administrar mejor, hay que confrontar, desmontar y derrotar esa narrativa en todos los frentes.
La alternativa es orden, libertad y responsabilidad: el camino ordoliberal.
Pero no basta con denunciar.
Hay que proponer con claridad y firmeza el ordoliberalismo, en toda su extensión ideológica y programática.
No es el caos del “dejar hacer, dejar pasar” sin reglas. Tampoco es la asfixia socialista del Estado omnipresente.
Es un punto superior, un orden fuerte que garantice libertad real. Inspirado en la tradición republicana y libertaria de la civilización judeo cristiana.
El modelo plantea principios irrenunciables, un Estado fuerte, pero limitado. Fuerte para hacer cumplir la ley, débil para intervenir arbitrariamente.
Reglas claras para el mercado, competencia real, sin monopolios ni privilegios políticos.
Defensa de la propiedad privada, base de la libertad individual y del progreso.
Responsabilidad fiscal y monetaria, no al populismo inflacionario que empobrece silenciosamente.
Subsidiariedad inteligente, el Estado interviene solo donde la sociedad no puede, no donde quiere controlar.
Movilidad social basada en mérito, no en clientelismo.
Ni estatismo ni anarquía, una República de ciudadanos libres.
El ordoliberalismo no promete utopías. Promete algo mucho más poderoso, instituciones que funcionen, reglas que se respeten y ciudadanos que prosperen por su esfuerzo.
Frente al marxismo, en todas sus vertientes (centro izquierda progre, derechita obsequiosa, socialismo del siglo XXI, neomarxismo cultural, etc…) y plataformas divulgadoras (Foro de Sao Paulo y el Grupo Puebla, entre otras alianzas internacionales), que propenden a igualar a las masas, pero en la miseria;
el ordoliberalismo eleva al ciudadano en libertad y progreso digno.
Frente al Estado que controla,
propone un Estado que ordena y garantiza. Frente a la dependencia, promueve autonomía con responsabilidad.
La batalla de nuestro tiempo trae aparejada una disyuntiva:
O seguimos el camino del marxismo reciclado (más control, menos libertad)
O construimos una República basada en orden, ley y libertad económica.
Desde el Centro Republicano para el Avance de la Democracia (CRAD), la Convergencia PAX y el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC) lo tenemos claro, la libertad no se negocia. El orden no se improvisa. Y la prosperidad no se decreta, se construye.
Al final, la verdadera justicia social no nace de quitar, nace de crear. Concepto tergiversado por la izquierda que la usa como 'cascabel narrativo' para atraer a los incautos.
La verdadera concepción de "justicia social" está consagrada y definida en la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII. Que la esbozó para repeler la teoría comunista del siglo XIX. Pero ese será otro tema.
¡Feliz y Reflexiva Semana Santa!










