Daris Javier Cuevas
Al analizar los conflictos bélicos desde una perspectiva económica la primera valoración a considerar es que estos eventos forjan un impacto económico catastrófico, los cuales se caracterizan, principalmente, por la destrucción de infraestructura, parálisis de la producción, elevada inflación y disrupción de la cadena de suministro a escala global. Por igual, inducen a una contracción del crecimiento económico general, volatilidad financiera e incrementos en los precios de la energía y las materias prima.
Si bien los daños mayores se concentran en las zonas de conflictos o de combates, resulta que a escala global las economías padecen por la inestabilidad en los precios de las materias prima y la desconfianza de los inversionistas. Y es que los países de economia en desarrollo pueden exponerse a una inestabilidad inmediata y frecuente en sus remesas, acompañada de un incremento en los precios de importación y los niveles de riegos.
La historia nos recuerda que los eventos de guerra siempre actúan como el catalizador activo de la mayor desaceleración económica en las últimas cinco décadas y el epicentro donde se engendra el principal repunte del flagelo inflacionario que con mayor rapidez ha propagado en las últimas cuatro décadas. Más aun, los impactos económicos de los conflictos bélicos tienen mayores consecuencias cuando se hacen acompañar con sanciones y restricciones comerciales, lo cual tiende distorsionar la orientacion de la política económica, lo que cada vez hace más difícil mantener la estabilidad macroeconómica a escala planetaria.
Bajo el enfoque planteado, resulta inconcebible que en pleno siglo XXI se prefiera la guerra por encima de la paz y el buen entendimiento cimentado en el respeto mutuo. Pues apelar a la guerra como primera opción para satisfacer los egos la unica forma de interpretar una actitud de esa naturaleza es que se asiste a un fracaso garrafal de la civilización o de la humanidad y de la actual generación de gobernantes de las grandes naciones del mundo, en el entendido de que lo que se evidencia es la expresión más fehaciente de los rasgos más brutales, criminales y animales que puede predominar en los sentimientos de los seres humanos.
Detrás de los conflictos bélicos se esconden los espíritus de los negocios y el afán por el lucro sin límites ya que se evidencia el aumento desmedido del gasto agregado, los gastos en armamento de autodestrucción, infraestructuras, transportes, asi como las empresas en inversión para suministrar a los ejércitos los bienes y servicios que requieren. Por igual, se intensifican la innovación y los adelantos tecnológico, pues obligan a disponer de nuevos procedimientos y técnicas para el combate ya que en la actualidad los conflictos bélicos se apoyan en tecnología de alta sofisticación y ultima generación.
Para el cálculo del Producto Interno Bruto, PIB, de las naciones involucradas en los conflictos bélicos, se incluye la sumatoria del valor monetario de la fabricación y comercio de armas y de toda la producción adicional que genera una guerra, sin embargo, se excluye el valor de las muertes y de la destrucción que provocan las detonaciones bélicas. No obstante, lo peor aún es que estos elementos se convierten en la base para resaltar que tanto creció la economia de los países participantes, en el entendido de que hay que considerar también que las guerras siempre suponen un precio muy elevado fruto de que las mismas hay que financiarlas, mediante impuestos o creando una deuda que al final hay que pagar con los recursos de los contribuyentes.
Ningún país del mundo está preparado para resistir las consecuencias de un conflicto bélico ya que con la interconexión que ha traído el fenómeno de la globalización todos países son afectos directa o indirectamente por la facilidad de transmisión que tienen esos eventos. En efecto, los conflictos bélicos son de largo alcance con una impresionante aceleración como son el bloqueo de suministros y la subida de precios, los problemas de logística y abastecimiento, interrupción de la producción y el comercio global, disminución de la actividad económica, encarecimiento de los precios de los combustibles, paralización de los negocios internacionales, desaceleración de la inversión extranjera directa, incrementos de la inflacion, la deuda pública y el desempleo, por tanto, países como la Republica Dominicana que no tienen participación directa en los actuales conflictos bélicos son afectados directa e indirecta y predominio de la incertidumbre.
Daris Javier Cuevas Nin dcuevas16@uasd.edu.do










