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Química de la Bromhidrosis: ¿Cómo se produce el grajo y cómo evitarlo? (2 de 2)

Por Humberto Contreras Vidal

Es importante entender que conforme se desarrolla el ser humano, las sustancias y las reacciones químicas que ocurren en su cuerpo van cambiando. Razón por la cual, el grajo también va cambiando con la edad. (Ver el cuadro Tabla de Evolución Química del Olor Corporal y su Reactividad, generado con GEMINI).

Nótese en el cuadro que, en la infancia, hasta los 11 años, en el sudor de los infantes predominan las sales inorgánicas (sustratos químicos). Razón por la cual, la acción de los microorganismos es muy reducida, lo cual provoca que los compuestos volátiles, causantes de los olores, sean prácticamente nulos. Esto explica por qué aunque los infantes sudan mucho es difícil que tengan grajo.

La situación anterior cambia radicalmente a partir de los 12 años debido a que en el sudor ya no predominan las sales inorgánicas. Ahora se podrán observar grasas, aminoácidos y compuestos con azufre. La acción de los microbios sobre estos nuevos compuestos que contiene el sudor produce sustancias que despiden olores desagradables como los señalados en el cuadro.

El típico olor a sudor rancio en la pubertad es una evidencia que permite reconocer el desarrollo de las personas. Otra señal de ese desarrollo queda indicada por un olor parecido a la cebolla. Sí, un olor similar al olor de la cebolla se puede encontrar debajo de los brazos cuando se alcanzan los 12 años.

¿Cómo podemos enfrentar el grajo, violín, chucha, sobaquina, tupido o chivo?

Para enfrentar el mal olor de las axilas, lo primero que se debe hacer es lavarse con suficiente agua y jabón debajo de los brazos. Hay profesionales que han recomendado afeitar las axilas. Otros no son de esa opinión. Usted debe proceder como mejor le parezca, lo más importante es no descuidar el lavado como antes se ha indicado.

Una vez se haya lavado, debe secarse bien. Asegúrese de secar bien los sobacos. Recuérdese que son huecos en los que al agua se le dificulta escapar mediante la evaporación. Finalmente coloque el desodorante de su preferencia.

La acción que bloquea el olor desagradable debido al proceso de lavado, secado y untado de desodorante no es eterna. El clima (temperatura y condiciones ambientales), así como el tipo de trabajo que desempeñe cada persona le indicarán cada cuánto tiempo debe repetir el proceso recomendado.

Desde un punto de vista químico, un desodorante cumple con la función de matar los microbios que están en las axilas. Esto significa que el desodorante es esencialmente un antiséptico. Sin microbios el sudor no podría descomponerse. Además, al desodorante se le suele añadir una fragancia que compita con cualquier otro olor desagradable. Y también, no siempre, puede contener clorhidrato de aluminio, un antitranspirante.

Esta sustancia de aluminio suele taponar los poros por donde sale el sudor, lo cual reduce físicamente la cantidad de sudor que debería salir por las axilas.

Los antitranspirantes han sido objeto de controversia. Se ha dicho que el impedimento de la salida del sudor “sucio” por las axilas puede ser perjudicial para la salud. Cómo químico comparto la idea de que, si se le prohíbe salir a una toxina por cualquier vía, esa acción es contraria a una buena práctica que pretenda mantener el cuerpo en salud.

No obstante, también se debe señalar que, la idea de que los desodorantes antitranspirantes están asociados con el cáncer de mama y la enfermedad del Alzheimer, hasta la fecha, ha sido negada por organismos internacionales como la FDA y su correspondiente europeo.

Se finaliza este texto realizando algunas recomendaciones adicionales. A propósito de que, en ocasiones, los olores debajo de los brazos son muy potentes y parecen no responder a ningún desodorante.

En primer lugar, debe evitarse utilizar óxido de plomo (II), conocido en la República Dominicana como “Litargirio”. Este compuesto de plomo, si bien ha resuelto problemas, también representa una fuente de contaminación importante que puede afectar el desarrollo de un joven en edad de pubertad y la salud de cualquier adulto. La superficie de los sobacos puede absorber el plomo y éste se acumula en el interior del cuerpo. Simplemente no utilizar este recurso, el uso cosmético del litargirio ha sido prohibido por la gran mayoría de organismos internacionales.

En segundo lugar, un fuerte olor debajo de los brazos que no responde a ningún desodorante, también podría ser un síntoma de una patología. Esto es, quizás, la persona puede tener una enfermedad que desconozca, por cuya razón, lo recomendable es que acuda a su médico de confianza.

El autor es doctor en ciencias químicas y reside en Santiago de los Caballeros. huco71@gmail.com  

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